Si bien Lukas Arbeloa pudo comprobar ayer que todavía entraban un gran
número de aves al dormidero, hoy ha acudido al mismo Josemari Gimón y ha
observado al anochecer una escasa entrada. Se puede cifrar hoy en tan
solo varios miles de Pinzones reales (Fringilla montifringilla),
los que han entrado a dormir. Esta noche justo, entró la
primavera. ¿Podría alguien afirmar que un cronómetro interno les ha
marcado la hora de partida?. Seguramente no, se trate de una
coincidencia, pero no deja de ser hermoso, poético o romántico pensar
que como un director de orquesta marcando con la batuta el
metrónomo, han partido la inmensa mayoría a sus cuarteles de verano a la
vez que el paso solar.
Desde luego al hombre ancestro, al paleolítico que comenzaba a observar
los cambios en la Naturaleza que favorecerían su conocimiento de la
agricultura y su transformación neolítica, tamaña coincidencia lo habría
hecho pensar en que uno o varios dioses o diosas le estaban lanzando
una señal, una diosa de la fertilidad a la que rendir honores, pinturas,
monolitos. Cuánto más virginal era la mente de aquel humano tan lejos
de situar a la Ciencia como diosa monoteísta y arrasadora de nuestras
creencias, alrededor de la que actualmente giramos y a la que adoramos
humillando nuestra cerviz.
Ha sido una pena que la despedida de estas aves que nos han acompañado
todo el invierno se haya visto empañada por un estúpido accidente
ocurrido en el atardecer del viernes y amanecer del sábado. Muchas veces
pienso en el triste destino que se reserva para el último día. La
última víctima del último día de una guerra, el último judío que muere
cuando se libera el campo donde ha conseguido sobrevivir todo el
holocausto, ....
Colocamos unas fotos facilitadas por Iñaki Olano que coincidió con
Josemari Gimón esa mañana de sábado en el dormidero. A partir de aquí
las personas sensibles que no quieran continuar pueden terminar de leer
la entrada y les invitamos a no continuar.
| Alto de Bianditz. Fotografía Iñaki Olano |
| Algunos pinzones recogidos. Fotografía Iñaki Olano |
| Pinzón herido por golpear el cable. Fotografía Iñaki Olano. |
| Recogidos para el Arrano Etxea. Fotografía Iñaki Olano. |
| El cable y el frío pudo con ellos. Fotografía Iñaki Olano. |
Hemos seguido desde la búsqueda por toda Gipuzkoa, hasta el último día de su partida, todas las aventuras nuestras y de los pinzones reales. Han sido madrugones, bellos atardeceres, frío, lluvia, ¡calor incluso!. Esperamos haber estado a la altura y haberlo reflejado fielmente con todas estas entradas. Podemos haber cerrado ya el capítulo de esta invernada, aunque nunca se sabe si todavía nos quedará algún misterio último al que asistir, seguramente.
Héctor González
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